lunes, julio 16, 2007

Las unicas salidas


El destacado periodista argentino Andrés Oppenheimer, correponsal del Miami Herald, trata con descarnada sinceridad la actual situación de latinoamerica.
El autor se dedica a comparar la situación de la región con otros países en vías de desarrollo que lo están haciendo bien, como China, Republica Checa, Irlanda y otros. A través de visitas a actores sociales y políticos relevantesde dichas naciones el autor va mostrando las diferencias entre las políticas ecomómicas adoptadas por dichas naciones y la actual situación en los países de América Latina. En definitiva, un bien libro que nombra varias claves relevantes -la educación, el pacto entre trabajadores y empresas, los incentivos a la innovación- a la hora de pensar en el desarrollo.

Mi único reparo, sin embargo, es que el texto tácitamente sostiene que el libre mercado bien entendido es la única receta posible en la región, aún en los países donde ha fracasado. Me refiero especialmente a Bolivia, un país que tuvo antes de Evo Morales sucesivos presidentes que aplicaron políticas de inspiración neoliberal, abriendo el país a la inversión extranjera, bajando los aranceles y privatizando las empresas estatales ineficientes. Sin embargo, el aplicar ciertas políticas macroeconómicas sin prestar atención a la cultura local (donde el neoliberalismo termina siendo más pro-empresas con llegada en el gobierno que pro-mercado) puede terminar siendo, como lo muestra ferozmente el ejemplo de la Argentina Menemista, una apuesta dolorosa.

matias

lunes, julio 02, 2007

Si la derecha quiere ser gobierno

Ahora que ando un poco desafectado de la Concertación y veo que el pobre de José Miguel Izquierdo es el unico cientista politico que anda haciendo sugerencias para la derecha semana a semana, me he decidido por centrarme en ella un rato.
Lo primero y más obvio de todo es que una derecha vigorosa, con alta votación electoral, con opciones ciertas de gobernar, le hace bien al país. Es sano para nuestra democracia porque de lo contrario terminamos conformandonos con el mal menor que se ha venido convirtiendo en el último tiempo la Concertación. O peor aún, hacer que el desencanto con el gobierno se convierta en antisistémico (contra el sistema político en su conjunto) en vez de llevar votantes a sus filas. Pero como bien dice Allamand, la alternancia en el poder no es un derecho adquirido, sino que debe ganarse (o al menos hacer el intento).
¿Qué debe hacer la derecha entonces si quiere gobernar el 2010?

Una ingeniosa y aparentemente sencilla formula es la proponen Engel, Galetovic y Gonzalez a partir del análisis de las encuestas CEP en marzo de este año: que la derecha sea capaz de seguir políticas públicas moderadas aunque molesten o enojen a gran parte de sus partidarios más derechistas.
El tema en la UDI -que es de tradición más jerarquizada- pasa porque nadie condena o calla a los "coroneles" que se escapan con los tarros y prefieren seguir teniendo sus pequeños feudos de poder antes que la derecha llegue a la Presidencia. En ese sentido son fieles a la arenga de Frei Montalva de que "ni por un millón de votos cambio una coma de mi programa".
Un ejemplo especialmente notable de lo anterior es Jovino Novoa. ¿cómo moderar a Novoa después de la vejación que sufrió en el Caso Spiniak? No olvidemos que esa vejación le valió que nadie -ni Lavín como ungido- pudieran evitar que ocupara la presidencia de la UDI. Y Novoa no es ningún moderado.
O Moreira, que es un gran diputado por La Cisterna pero que se hace notar por sus virulentas y desmedidas críticas en temas varios, sintiendo orgullo de su pinochetismo y otros excesos lamentables. En vez de alinearlo, lo dejan de vocero de verano (¡vaya arakiri!).

Si la derecha fuera capaz de proponerle al país 3 ó 4 políticas públicas sensatas y moderadas al país que esté requiere con urgencia y que la Concertación no ha podido o no ha tenido el coraje de realizar, la elección del 2009 ya la tendrían en el bolsillo. Pero para eso tienen que hacer un esfuerzo que les duela, tienen que hacer la diferencia en temas claves del país.
Humildemente sugiero 4 temas: reforma al binominal, delincuencia y drogradicción, desigualdad y educación. La derecha puede y tiene la gran opción de levantar como bandera propia la reforma al sistema binominal que favorece a las dos coaliciones en desmedro del resto de los partidos y de las propias alternativas de los votantes (cfr. Navia & Engel 2006). Aunque pierda votos en la calculadora electoral los recuperará porque empoderará a los ciudadanos que podrán escojer realmente a sus senadores y diputados en perjuicio de los actuales cabildeos de los partidos políticos. Además, un gesto de la derecha en esta materia sería una señal potente de desligamiento con el proyecto político del gobierno militar.
Respecto a la desigualdad la Alianza tiene mucho camino por recorrer. Debe partir por independizarse de los grandes grupos económicos del país y ser verdaderamente libre mercado. La derecha cometió el feroz pecado de confundir ser pro-mercado con ser pro-empresas. Bajo el deslavado discurso que la concertación es estatista y antiliberal (algo auspiciado por Bardón y sus secuaces) la derecha ha defendido muchas veces de manera escandalosa a conglomerados de empresas ineficientes, monopólicas y con intereses creados. En la derecha sobran economistas y faltan sociologos, psicólogos, organizaciones de defensa del consumidor.
Ese es el primer paso en temas de desigualdad, sólo para que la ciudadanía le de a la derecha el espacio para creer que están hablando en serio. Luego vienen denunciar la segregación espacial de nuestros núcleos urbanos, rechazar toda forma de discriminación solapada en lo laboral y social proponiendo múltiples medidas que permitan avanzar hacia una meritocracia, mejorar el acceso de los más desprotegidos a las estructuras de oportunidades, etcétera.
En el tema de la delincuencia hay una gran oportunidad de proponer soluciones aprovechando el gran vacío gubernamental. No olvidemos que parte importante de la fama que ganó Lavín en los noventa fueron por sus novedosas medidas al respecto (los carros rojos, avisar a la municipalidad cuando uno se va de vacaciones, más luminarias, etc.). La derecha debe proponer y ejecutar estrategias osadas para enfrentar la delincuencia y otro tema ninguneado por la elite gobernante: el narcotráfico. La venta de droga en las poblaciones o villas con sus armas, rencillas, violencias es quizá el factor que más deteriora la calidad de vida de cientos de miles de chilenos hoy.
En la educación el desafío va en la línea de reconocer la desigualdad y construir una propuesta país al respecto, aunque ello implique enojarse con Vial y la asociación de colegios subvencionados.

Junto a las cosas que la derecha tiene que hacer o proponer, también debiera dejar de hacer otras. 2 botones de muestra: uno, debe dejar de defender a los moralistas a ultranza para afrontar los embates desde una perspectiva más propositiva. En eso deberían aprender de la campaña del Hogar de Cristo con la píldora... que más que criticarla valoraba el hecho de tener un hijo. Por lo demás, ni los moralistas -ni los proabortistas- acérrimos rinden electoralmente.
Otor ejemplo son los exabruptos contrarios a los derechos humanos, como la defensa de la fuga de Iturriaga que hicieron algunos parlamentarios. La derecha debería aunar criterios al respecto, desde Labbé a Piñera, sin excepción.



Vista en su globalidad, en la derecha hay una línea divisoria entre quienes están por moderar a la derecha y tienen la convicción de llevarla al poder ejecutivo y quienes prefieren mantenerse leales a sus convicciones más profundas aunque están no conciban el apoyo del electorado padeciendo de "consecuencia excesiva". En el primer grupo están Pablo Longueira, Joaquín Lavín, Sebastián Piñera, Carlos Larraín, Gonzalo Cornejo, entre otros. En el grupo de los que atornillan al revés están el ya nombrado Novoa, el ex almirante Arancibia, el diputado Maximiliano Errázuriz, etc. De Allamand tengo la duda porque podría estar haciendo el juego de él llevarse los costos de hacerse el duro y dejarle más camino despejado a Piñera, pero pareciera más obstructor que constructor de un gobierno de Derecha. También en el limbo estaría Hernán Larraín que pese a la coordinación y colaboración que ha demostrado con sus pares de la Alianza aún no se desembaraza de la confrontación directa sin propuesta que ha veces muestra la UDI (como en el Transantiago).

El país se merece una derecha que esté dispuesta a arriesgar y jugársela el todo por el todo por ser gobierno. El país se merece poder escoger entre dos coaliciones que quieran ganar las elecciones y no sólo escojer a la pior es nada. Para decirlo cinematográficamente: si la derecha no hace enfurecer y ver canas verdes a Hermórgenes, Moreira, la Cubillos, Angelini y Orozimbo, prefiero seguir votando por los moderados y corruptos concertacionistas.


matias

lunes, junio 18, 2007

Perdón por lo sincericida

Que me perdonen los moderados, pero es profundamente saludable que el proyecto original de ley para inyectarle 151.960.000.000 pesos al Transantiago falle este martes.

Primero, porque esa inmensa tracalada de plata no se va a gastar en mejorar las condiciones del sistema ni condiciona esos recursos siquiera. Ni un sólo peso de esas lucas va para comprar más buses, construir paraderos, remplazar la eterna implementación tecnológica, instalar más centros bip! de carga, apurar la construcción de los corredores de Santa Rosa, implementar medidas contra la evasión o cualquier otra inversión en infraestructura. No, no y no. Con o sin el dinero la humillación diaria y heroicamente silenciosa de los santiaguinos continuará su constante via crucis. La ley es simplemente es para darle respiración boca a boca –para contenerlo en la UTI- a este enfermo blanco con franjas verdes. Para mantenerlo conectado al respirador artificial hasta diciembre.

Aunque como votante de la Concertación me duela hasta el tuétano reconocerlo, el domingo pasado Melnick dijo lo desgarradoramente cierto: el dinero se va a usar para no pagar el costo político del dantesco error de comenzar el proyecto en febrero. Ese dinero se está usando para acallarnos como ciudadanos, para evitar que el alza del pasaje de un servicio que es básico y monopólico nos haga reaccionar.

Aquí que me perdonen los pragmáticos: ese costo debe pagarse ahora, en el ojo del huracán. Si el proyecto cae, se hundirían con él Belisario Velasco, Viera – Gallo, Lagos Weber y Andrés Velasco. Nada personal contra ellos, pero es el terremoto que la política chilena necesita para asumir con entereza la crisis y no pasarla por el lado.

Por eso deben pagarlos Ministros, Subsecretarios, Gerentes y todas las personas del Ministerio de Transportes, Obras Públicas, Hacienda y el AFT que tuvieron sus manos ensuciadas con esto. Deben pagarlas por las millones de horas-hombre perdidas por los trabajadores, por la fuerte degradación de la calidad de vida en esta ciudad, por el efecto del proyecto en la economía nacional, por todo el sufrimiento que se vio en un comienzo como mero “costo de implementación”. Basta de paliativos señores, hay que disparar sobres azules a discreción. La ciudad se merece algo más que disculpas balbuceadas que suenan a disco rallado, sin efectos concretos. Y no hay apuro, que la Presidenta y toda la Concertación la pagaran en la encuesta CEP en dos semanas más.

Que lo sepamos bien desde un comienzo: se están colocando 30 mil pesos por cada santiaguino sacando dicha inversión de los impuestos generales de la Nación. Ese dinero representa 4 años completos del Presupuesto de Investigaciones de Chile, más de la mitad de la inyección a Educación que la misma Bachelet anunció el 21 de mayo, 6 veces el presupuesto anual de la Contraloría General de la República.

Esa montaña dinero va para que no quiebre el sistema de financiamiento, no para mejorar el sistema de transportes.

Segundo, porque si el Presidente del Senado junto con el Vicepresidente le hacen sendas indicaciones al proyecto, por algo será. Más allá de sus conflictos mezquinos e individualistas que cada uno de ellos mantenga con las directivas de sus respectivos partidos, es una señal potente e inequívoca.

Las negociaciones del Gobierno con los parlamentarios oficialistas y de oposición han sido un horrible ejemplo de prepotencia y extorsión (perdónenme los cautos por el lenguaje violento pero ajustado a los acontecimientos). El gobierno ha confundido la premura de los recursos con pasar la aplanadora por Valparaíso haciendo llamados a la disciplina para evitar la discusión de los temas de fondo: ¿es adecuada esa suma de dinero? ¿?cuales es la modalidad de entrega de dichos recursos? ¿Qué medidas de infraestructura se van a realizar en conjunto con la inyección de recursos?

Si finalmente la ley se aprueba entregando ciento sesenta y ocho mil millones de pesos para el Transantiago más una cifra equivalente para regiones (una cifra equivalente al Davilazo de los ‘90s), la historia recordará que gastamos gran parte de nuestros excedentes del cobre en salvar a una guagua que nació media muerta. El despilfarro del salitre será un mal chiste al lado de este condoro.


matias m, aprovechando el tiempo libre que da la cesantía


aquí un bonus track, la opinión de Frei: "no sacamos nada con inyectar fondos al sistema para salvarlo de la quiebra e impedir el alza de tarifas, si esto no va aparejado de una mejora sustancial en la calidad del servicio. De lo contrario, seguiremos dilapidando recursos entregándoselos a quienes han hecho mal su tarea. Por lo mismo, es que también pedimos al Ministro de Transportes que presente a la brevedad un plan alternativo al Transantiago para ponerlo en práctica si éste no entra a la brevedad en proceso de franca mejoría."

jueves, junio 14, 2007

Los colados

Como psicólogo laboral y experto en comportamiento organizacional, me sorprende de sobremanera la forma ramplona y simple con que se ha analizado el tema de la evasión de pago por parte de los pasajeros en el Transantiago.

Más allá de la cifra específica de evasión -20% según operadoras, 40% dice el gobierno- se hecha de menos una interpretación que involucre diferentes niveles de análisis y no caiga en el zapato chino de que es la “viveza nacional del chileno” la que explica tales cifras del fenómeno. Adjudicar el no pago de un número importante de los usuarios a ello no sólo no es cierto, sino que es un juicio negativo sobre nuestra propia cultura nacional que sólo ensombrece muestra comprensión del problema y no es de utilidad para pensar las posibles soluciones o intervenciones que este inconveniente requiere. Por ese derrotero sólo llegamos a que los usuarios deben trenzarse en grescas entre ellos para exigir a los “colados” que paguen por el servicio. Una solución tan poco institucional como confiar que los automovilistas solidariamente lleven a las personas que el Transantiago no alcanza con su capacidad llena de bote a bote.

El problema se puede y debe mirarse desde otras ópticas. Por ejemplo, podemos equipararlo con el ausentismo laboral en las empresas o enfocarlo como una externalidad negativa del sistema. Utilizando dicho enfoque es fácil concluir que la evasión –al igual que el ausentismo- es un síntoma que puede tener diferentes causas: el malestar de los usuarios con respecto al sistema de transporte, problemas en el diseño del sistema de control de pagos, desinformación de los usuarios, etc. Un síntoma organizacional por definición no tiene una única causa que se relacione de manera inmediata con él. Es decir, la evasión como output o resultado debe reintroducirse en un nuevo modelo comprensivo que lo incluya explícitamente en el análisis.

La evasión como problema debiera afrontarse en distintos niveles de análisis, ya que medidas aisladas (a nivel de castigo a los usuarios o la reformulación de la descripción de cargo de los choferes) están destinadas al fracaso por dichas medidas carecer de soporte organizacional y consecuencia en otros niveles.

Entonces, ¿cómo intervenir de manera multidimensional la evasión?

Un primer nivel de intervención debiera ser con la facilitación de las formas de pago. Esto, que suena a perogrullo, hoy no existe. Por más que existan 1.000 puntos y 50 centros bip! para la recarga, la cobertura es minúscula. Considerando que el radio urbano de Santiago tiene 641,4 km², un usuario tendría que caminar al menos 6 cuadras si cada oficina estaría exactamente equidistante de las restantes. Ello, sin considerar los disímiles horarios de funcionamiento de cada centro de recarga. Por algo hoy en el Metro se realizan más del 60% de las recargas.

Además, más allá del número, sorprende que el AFT se empecine tanto en activar la carga web de las tarjetas que sólo podrá beneficiar a quienes tienen tarjetas de crédito o redbanc y acceso a internet (un número relativamente bajo de los usuarios del sistema) mientras no se haya diseñado también una máquina de autocarga, que no requiera de un cajero para su utilización. Si hay maquinas que venden sin problemas condones, cocacolas y Super8, no veo la dificultad para que ocurra lo mismo para recargar las bip’s.

Un segundo nivel tiene que ver con la fiscalización del mismo. Antes de la puesta en marcha del plan en febrero se fijó una tarifa de castigo (cerca de 40 mil pesos y cuyo no pago podía terminar con el acusado hasta en Dicom) y se contrató a 100 supervisores para controlar que los usuarios cancelaran la tarifa. Pero los problemas iniciales del plan modificaron las tareas de dichos fiscalizadores, que pasaron de controlar a los usuarios a controlar que los operadores cumplieran con las frecuencias comprometidas.

En el caso de los buses articulados bastaría con que un grupo de cuatro fiscalizadores podría entrar simultáneamente al bus, cada uno por una de sus puertas, lo que evitaría que los colados escapen al ver al inspector. Adicionalmente, los fiscalizadores podrían llevar tarjetas de identificación en vez de uniforme, lo que les permitiría realizar controles de manera más sorpresiva y, por ende, efectiva.

Una arista relevante al respecto es que el gobierno debiera dejar de sentir culpa por fiscalizar a los usuarios de un sistema de transporte que tiene una muy baja calidad de servicio. La tarifa integrada es suficiente beneficio para las personas que realizan los viajes más largos –quienes viven en la periferia- y la fiscalización ayuda a racionalizar el uso del servicio, sin perjuicio de que se mejoren los otros elementos deficientes del plan. En otras palabras, la fiscalización es una acción fundamental para que a mediano y largo plazo la tarifa se estabilice en un precio razonable. Es un paso en la dirección correcta.

Otro nivel de intervención tiene que ver con la información a los usuarios. Hasta el día de hoy el mensaje implícito es que la evasión es un tema particular, entre privados. Se trataría de una dificultad entre los usuarios que pagan el transporte y quienes no o entre los operadores y los usuarios infractores. La vía pública y la propia señalética dentro de los buses tiene que ser explícita en establecer que evadir el pago del bus es un delito, cuantificando la penalidad del mismo. Por ejemplo: “Si su tarjeta bip! no está validada en el bus, el inspector podrá multarlo hasta por 40 mil pesos”. Debe incluirse el mensaje de que “validar la tarjeta es SU responsabilidad” (una imagen de Lagos atemorizando con el dedo le agregaría valor a la propuesta) ya que en el régimen antiguo de las amarillas, la responsabilidad de cobrar el pasaje era del chofer a tal punto, que s un pasajero no tenía boleto el multado era el chofer independientemente de si el pasajero había cancelado o no su pasaje.

Este último tema nos lleva al último punto: el controvertido rol que deben jugar los choferes de los buses en el nuevo sistema. Por estar en contacto directo con los pasajeros y tener una larga tradición de autonomía y capacidad de organización, son uno de los elementos claves del nuevo sistema. Sobretodo porque la calidad de servicio de las amarillas no era muy buena (sí en cambio la cobertura), hay que evitar transferir la responsabilidad de la evasión íntegramente a los choferes. Si se les implementa un sistema de renta variable como vocean algunos, las carreras y el resto de las externalidades negativas regresarán con ello.

Más bien debieran estipularse castigos para inhibir conductas pro – evasión, como el abrir únicamente las puertas traseras del bus en el paradero para permitir la entrada gratuita a las personas, así como otras prácticas en la misma línea. Pero ojo, estás medidas sólo son socialmente aceptables y políticamente viables cuando el sistema de transporte capitalino demuestre que cuenta con la capacidad suficiente para llevarnos a casa sin desbordarnos. Hay que intervenir la tarea de los choferes con el resto de los niveles de análisis cubiertos y no partir por estos, porque de lo contrario les exigiremos una tarea imposible.


matias

video de colados

un video sensacional



Este video lo hicieron en un momento de descanso en Venture Conecctions, LC. El clima se ve notable
matias

viernes, junio 01, 2007

Punto de Ebullición



El cierre por 20 minutos del Metro de santiago provoca que multitudes de civiles se vuelquen a las calles para protestar por lo que dicen es un sistema de transporte humillante. La visita flash de la presidenta a Aysen después del maremoto hace que cientos de enfurecidos ciudadanos "funen" la visita.

Cómo dirían los geógrafos, el gobierno está pisando sobre hielo delgado. Cualquier desperfecto menor o técnico puede provocar una manifestación social de proporciones. Y esto no es sólo una cuña mediática de la oposición o de los agoreros del pesimismo (dicho escenario no sería grave, las oposiciones suelen sobrerreaccionar a los errores de los gobiernos).


Esto muestra la psicología de masas de nosotros los chilenos. Pese a los deseos de teóricos comunitarios y algunos políticos participativos -entre ellos la propia Presidenta con la noción del "gobierno ciudadano". Nuestra participación es dificilmente planificada, "civilizada", con personas gritando frente a la Moneda "que se vayan". No pasó con Pinochet y veo dificil que pase con Michelle.

Más bien lo que acontece en la historia política chilena es que se llega a un punto de ebullición catártico en donde la emoción colectiva brota después de estar largamente contenida a todo lo largo y ancho de la sociedad. A lo mejor falta otro condorazo como el Transantiago para que emerge o quizá, como en la manifestación pingüina, basta un pequeño malestar que como bola de nieve termine involucrando a la opinión pública.


matias

domingo, mayo 27, 2007

Sensibilidad Cultural 2



Hace algunas semanas escribí (Sensibilidad Cultural 1) que para estar completamente globalizados debíamos abrirnos tanto hacia la diverdad interna del país como al influjo del resto de los países del mundo. Quizá exactamente porque la tensión de integrarnos a los mercados mundiales es muchisimo más fuerte que los incentivos a reconocer nuestra propia diversidad interna, encuentro que el gesto del SENCE Metropolitano a incluir su nombre en mapudungún es un paso en la dirección correcta.
Ojalá más reparticiones públicas y privadas siguieran su ejemplo.

matias

domingo, mayo 13, 2007

2 hipotesis preliminares de los no europeos en europa


1. los californianos sienten distinto al resto de EEUU y son putamente egocéntricos. Eso se deduce de que cada vez que uno le pregunta ´where you come from?´responden: ´from california´. Claro, yo, habitante del tercer mundo, tengo que tener la peregrina idea de donde queda califormia, pero que pasa si yo dijera ´i came from santiago´ o un argentino dijera 'i came from jujuy'. Se caen de poto. Si hasta en africa han ubicado a nuestros paises. Se pasaron pa etnocentricos. Y ojo, que no pasa con los de Missouri o Virginia.

2. europa está plagado de australianos: de amables, chistosos y felices australianos. No he conocido tipos más buenos para el webeo y la cerveza. Al punto que la embajada de Australia abre una sucursal en munich durante el octoberfest para ellos. Vaya mundo.



matias